
El problema de regalar ropa es que se decide una vez y ya está. El problema de regalar tecnología es que envejece. Una camiseta con código QR se sale de las dos cosas: la prenda no cambia, pero lo que hay al otro lado del código lo decide quien la lleva, y lo puede cambiar cuando quiera.
Este artículo va de cuándo ese regalo funciona de verdad y cuándo no, y de las dos o tres cosas que conviene mirar antes de comprarlo.
Por qué funciona como regalo
Un regalo personalizado normal se agota el día que lo abres: la taza con la foto es esa foto para siempre. Aquí la personalización es la parte que se puede rehacer.
- No hay que acertar con el contenido. No eliges tú el destino: lo elige quien la recibe. Te quitas de encima la parte difícil del regalo personalizado.
- Se puede estrenar dos veces. El día que la abre y el día que decide a dónde lleva.
- No caduca. Si dentro de un año cambia de red social o de proyecto, cambia el destino y la camiseta sigue sirviendo.
Cuándo NO es buena idea
Prefiero decir esto antes que venderte la moto:
- Si la persona no usa redes ni tiene nada que enseñar. El QR es una puerta. Si detrás no hay nada que a esa persona le apetezca enseñar, es una camiseta con un estampado bonito y poco más, y hay estampados más baratos.
- Si buscas un detalle de menos de 20 euros. No entra en ese rango.
- Si necesitas acertar la talla sí o sí. Mira antes la guía de tallas: no aceptamos cambios por talla equivocada.
Quién configura el QR si lo regalas
Esta es la duda que más nos llega, y la respuesta importa antes de comprar.
Cada camiseta del drop COR lleva su propio código. Ese código se vincula a una cuenta la primera vez que alguien lo escanea y lo reclama. A partir de ahí, manda esa cuenta.
Entonces, si es un regalo, no lo vincules tú. Entrega la camiseta sin tocar el código y deja que la persona lo escanee y lo asocie a su cuenta. Así el destino es suyo desde el primer minuto y no depende de ti para cambiarlo.
Si te has adelantado y ya lo habías vinculado, no pasa nada: escríbenos a help@axiomstudio.es y lo liberamos para que lo reclame quien corresponda.
Ideas de destino que sí funcionan
Por si quien la recibe se queda en blanco:
- Su perfil de Instagram o de TikTok. Lo más obvio y lo más usado. Conoces a alguien y te escanea, sin deletrear el usuario.
- Un vídeo. Sube un archivo y el QR lleva directo a él. Funciona muy bien como regalo dentro del regalo: un montaje, una felicitación, una broma privada.
- Su portfolio o su proyecto. Para quien vende, expone o busca trabajo, la espalda trabaja mientras habla con alguien.
- Una foto. Formatos JPG, PNG o WebP hasta 5 MB. Vídeo en MP4, MOV o WebM hasta 25 MB.
Un destino activo cada vez: al elegir uno nuevo, el anterior se sustituye. No hay límite de cambios ni coste por cambiarlo.
Lo que conviene comprobar antes de comprar
- La talla. El corte es holgado y las medidas están en plano, no sobre el cuerpo. Si dudas entre dos, la mayor.
- El color. Hay cinco: arena, blanco, blanco vintage, ébano y negro. El estampado es el mismo en todos.
- El plazo. Se fabrica cuando la pides. Como mucho pasan cuatro días entre que la confeccionamos y la entregamos al transporte.
Y después del regalo
Dos cosas que agradecerá quien la lleve y que casi nadie cuenta al vender: cómo lavarla para que el código siga escaneando y qué hacer si un día no lee a la primera. Con darle la vuelta antes de lavarla y no meterla en la secadora está casi todo hecho.
Puedes ver cómo funciona el sistema entero en la página de la camiseta con código QR personalizable, o ir directo a los cinco colores del drop COR.